A los 50, el cuerpo empieza a avisar. Casi siempre en voz baja.
Nada dramático. Las manos frías en la mañana. Las piernas pesadas cuando por fin te sientas en la noche. El bajón de las cuatro de la tarde que antes no tenías. La barriga que ya no baja con lo de siempre.
Ninguna de estas señales es para asustarse. Todas son para ponerles atención. Los números te los revisa tu médico. Los hábitos de cada día son cosa tuya.



